Ante la creciente incidencia de casos de acoso escolar en las escuelas del país, la organización AB Protocol, LLC busca revisar y actualizar la única norma a nivel mundial para eliminar estas agresiones entre estudiantes, pues considera que no es problema pasajero.
por Elizabeth González-Manrique|Ilustración: Leonel Marín |07 de Mayo de 2025 01:30 hs. Con el objetivo de salvaguardar a niños y jóvenes estudiantes del acoso escolar en México y el mundo, este 7 mayo arranca la revisión de la Norma BULL-LI-2015/A Competencia ante el Bullying, por parte de Anti Bullying Protocol y Lloyd International, organizaciones impulsoras de un sistema para erradicar este tipo de episodios en centros educativos.
Se trata del primer instrumento normativo de su tipo, a través del cual se establecen protocolos para combatir este problema surgido en el ámbito escolar y que, en varias ocasiones, se traslada al mundo digital.
Violencia física, agresiones verbales, acoso sexual, exclusión social y ciberacoso son algunas de las formas que adopta esta problemática que afecta a niñas, niños, adolescentes y jóvenes de todos los niveles escolares.
De acuerdo con cifras de Bullying Sin Fronteras, integradas en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar mundial en número absoluto de casos de bullying, con más de 28 millones de niños y adolescentes potencialmente afectados.
Esta afectación continúa creciendo pues los reportes oficiales han aumentado hasta un 205 por ciento durante los últimos cinco años, dejando en evidencia una crisis estructural que amenaza la salud mental, la seguridad y el desarrollo de millones de estudiantes.
Luchar contra un antiguo mal
Óscar David Hernández, manager de Protocol AB, comenta en entrevista con Reporte Indigo que el acoso escolar en México y el mundo no es algo nuevo, sin embargo, actualmente la situación se ha tornado más complicada tanto en el escenario local y mundial al observarse un aumento importante de casos.
“Este es un tema realmente complicado, porque a nivel mundial uno de cada tres estudiantes está sufriendo bullying en este momento, mientras que en México la UNESCO determina que el 32 por ciento, entre los nueve y 17 años, han sido víctimas de acoso escolar, aunque sabemos que estas cifras son prácticamente de dos a uno, porque la mayoría de los casos no se reportan.
“El bullying es un problema que no es menor y tampoco es un problema que vaya a ser pasajero porque la violencia es persistente y causa daño emocional y social, recordemos que las víctimas no solamente sufren en el momento en que reciben la el acoso, sino que arrastran consecuencias psicológicas, que son duraderas”, explica.
“Recordemos que las víctimas no solamente sufren en el momento en que reciben la el acoso, sino que arrastran consecuencias psicológicas, que son duraderas”, señala Óscar David Hernández, manager de Protocol AB
De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), el acoso escolar es “un comportamiento prolongado de abuso y maltrato que ejerce una alumna o un alumno, o bien un grupo de alumnas o alumnos sobre otro u otros, en las escuelas con el propósito de intimidar o controlar al alumno, mediante contacto físico o manipulación psicológica”.
El acoso escolar tiene tres vertientes: verbal, social y físico. El acoso verbal consiste en la expresar de manera directa o indirecta entre estudiantes palabras desagradables o agresivas, como burlas, insultos, comentarios sexuales inapropiados y provocaciones, con la intención de humillar, amenazar o intimidar.
Por otra parte, el acoso social es aquel que busca lesionar emocionalmente las relaciones de una alumna o un alumno con otro u otros, aislarlo, no tomarlo en cuenta o marginarlo. Puede ser directo o indirecto, como divulgar rumores acerca de sus actividades personales y avergonzarlo en público.
El acoso físico es la acción continua de un estudiante o un grupo de alumnos que buscan lastimar u ocasionar lesiones corporales a otro u otros, o deteriorar sus pertenencias. a través de acciones como golpear, patear, pellizcar, escupir, hacer tropezar, empujar, tomar, romper o esconder sus cosas, hacer gestos desagradables o inadecuados con la cara o las manos.
Se trata de un comportamiento repetitivo
Para que estas acciones agresivas se consideren acoso escolar deben cumplirse dos condiciones, sino, de acuerdo con la SEP, se tratan de conductas de riesgo, es decir, de comportamientos pueden ocurrir por única vez y alterar la convivencia escolar sana y pacífica.
Dichas características son el abuso de poder y la repetición y sistematicidad de los comportamientos que constituyen bullying. El abuso de poder se refiere a los comportamientos frecuentes como agresión física, intimidación y amenazas, por parte de una alumna o alumno, o bien un grupo de alumnas o alumnos para humillar o transgredir emocionalmente.
En tanto la repetición y sistematicidad se relaciona con que estos comportamientos se repiten constantemente con el propósito de vulnerar la condición física y emocional de un estudiante.
acuerdo con Protocol AB, LLC, es en el nivel secundaria y preparatoria en el que se concentran el mayor número de agresiones de este tipo, a pesar de que el fenómeno se extiende a todos los niveles educativos y contextos, tanto físicos como digitales.
“El mayor riesgo está en secundaria y preparatoria, partiendo de definir al bullying como un comportamiento agresivo que es repetitivo y bajo un esquema de desequilibrio de poderes”, menciona Hernández.
Arrastran consecuencias de acoso durante toda su vida
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los conflictos entre niñas, niños y adolescentes se convierten en bullying, cuando existe una intención de agredir a la víctima de manera constante, el agresor no presenta sentimientos de compasión por la persona agredida, hay una desigualdad entre el agresor y la víctima, como la edad, estatura o popularidad, el agresor comúnmente justifica su agresividad señalando diferencias que tienen que ver con cuestiones de raza, religión, género, origen, estatus económico, discapacidad, orientación sexual, así como características físicas y estéticas, entre otras.
Óscar David Hernández, manager de Protocol AB, menciona que parte de lo que ha hecho más difícil combatir el bullying en las escuelas es la proliferación de medios digitales y la accesibilidad a estos por parte de los adolescentes.
Hernández resalta las consecuencias del acoso escolar prolongado dentro y fuera del ámbito escolar, como son la ansiedad, aislamiento, entre otras: “Recordemos que las víctimas no solamente sufren en el momento en que reciben el acoso, sino que arrastran consecuencias psicológicas que son duraderas como ansiedad, aislamiento y, algo que es muy común, es el bajo rendimiento escolar”, explica.
Aumentan ataques en el entorno digital
El líder de Protocol AB menciona que una de las manifestaciones más graves del acoso escolar, que ocurre en el entorno digital es el cyberbullying, cuyas consecuencias van más allá del entorno escolar y que traspasa, incluso, la etapa escolar.
“Hablando de cifras, otra cifra que es espeluznante es que 60 por ciento de los adolescentes han experimentado o presenciado ciberbullying. Curiosamente, la tecnología ha sido muy permisiva para este tipo de acoso escolar. Las redes sociales, mensajes de textos y correos electrónicos, ahora son escenarios muy comunes de agresiones.
“Lo preocupante de esta forma de acoso es que, por un lado, es anónimo, muchas otras veces, público y continuo porque esto no se detiene. Aquí hay que hacer un paréntesis muy importante, que a los jóvenes el ciberbullying los persigue inclusive cuando están dormidos, pues no tiene horarios”, afirma Hernández.
Entre las consecuencias más graves del bullying se encuentra el suicidio, una medida desesperada por la que cada vez más jóvenes y niños optan ante el acoso escolar.
“Lo que más nos duele son estas cifras alarmantes de suicidio como consecuencia del bullying. Hay estudios internacionales que demuestran que adolescentes víctimas de acoso escolar tienen entre dos a nueve veces más probabilidades de considerar el suicidio como una alternativa para salir de su sufrimiento.
“El bullying, sabemos, es en muchas ocasiones una humillación constante y también busca aislar a la gente, a los jóvenes, los excluye socialmente, mientras que la violencia verbal y física puede detonar en crisis realmente profundas”, asegura Hernández.
Erradicar acoso es la meta
Con la intención de actualizar a la realidad actual la norma internacional en torno al bullying, un equipo interdisciplinario de especialistas en educación, derecho, psicología y desarrollo social, integrado por AB Protocol y Lloyd International, revisará la Norma BULL-LI-2015-A, con miras a su actualización bajo una nueva nomenclatura: BULL-LI-2025/A.
Para el nuevo instrumento se propone una estrategia integral para prevenir, detectar, intervenir y sancionar el bullying en todas sus formas, incluyendo mecanismos confidenciales de acompañamiento a las víctimas, protocolos de actuación para el personal docente y un sistema de sanciones proporcionales y restaurativas.
También se busca que esta norma se revise cada 10 años para mantenerse vigente frente a los retos del entorno digital y los nuevos rostros del acoso.
“Necesitamos, en primera instancia, creer y atender en todo lo posible las causas del bullying con seriedad y no minimizarlo y tampoco buscar culpables, se necesita encontrar las soluciones”, precisa Óscar David Hernández, Mánager de Protocol AB
“Esta norma, ¿qué es lo que hace? Pues establecer procedimientos como entrevistas individuales, documentación como evidencia y busca proteger la dignidad de las víctimas, pero también del agresor o del presunto agresor y también de los testigos y luego dar un seguimiento a cada caso en particular. Nosotros partimos de que para el tema de bullying hay tolerancia cero.
Por ello, AB Protocol y Lloyd International ofrecen una certificación a las escuelas interesadas en darle cumplimiento a esta norma.
“Se propone una certificación a cada escuela que no nada más es el símbolo de haber obtenido un reconocimiento por el trabajo realizado; es decir, no es simbólico, sino que una certificación antibullying es una forma realmente de incentivar el cumplimiento real y medible de los compromisos que se tienen con la seguridad de los estudiantes por parte de cada escuela”, menciona Hernández.
Combate al bullying requiere esfuerzo conjunto
Ante esta problemática, Hernández llama a todos los actores involucrados, como instituciones educativas, directivos, maestros, padres de familia, alumnos y organizaciones a colaborar hasta conseguir erradicar el acoso escolar de las escuelas.
“No podemos seguir aplazando entrarle todos con inteligencia y nuestras mayores competencias para resolver este asunto, porque no es un tema cuya responsabilidad sea exclusiva de las escuelas, tenemos que entrar padres de familia, maestros, autoridades y también estudiantes para encontrar las soluciones. Estamos convencidos de que un esfuerzo colectivo realmente puede garantizar entornos seguros”, concluyó.
La norma está dirigida a todas las instituciones educativas del país, públicas y privadas, desde preescolar hasta nivel superior, incluyendo actividades extracurriculares y plataformas digitales de las instituciones.
Su aplicación será voluntaria pero verificable, a través de un Sistema de Certificación Antibullying que incluirá auditorías y una vigencia de tres años. Esta certificación, otorgada por Protocol AB, permitirá a las escuelas demostrar de manera clara y pública su compromiso con una convivencia escolar libre de violencia, cumpliendo estándares concretos para prevenir y actuar ante casos de bullying y ciberacoso.